Burlado y frustrado.
Loreley percibió que sus nervios estaban por traicionarla, evitaba llorar para no verse débil, sin embargo, estaba a punto de hacerlo.
«Él no puede creer que ganó. Si lloro pensará que me está doliendo» se hablaba a sí misma dándose fortaleza.
Enfocada en su propósito giró la cabeza hacia atrás mirando con intención hacia la puerta por encima de sus hombros, sopesando la manera de salir corriendo. Aún estaba expuesta porque ahora sus pechos estaban a la vista de Fernando, pero prefería irse