Capítulo 76: La quietud antes de la tormenta.
★ Hanna.
Al despertar, me encontré en el amplio y cálido despacho de Max.
El sol se filtraba suavemente por las cortinas, iluminando la habitación con una tenue luz dorada.
Max, mi amado, estaba recostado con la mitad de su cuerpo apoyado en el escritorio de madera maciza. A su lado, algunos papeles del nuevo hospital que está abriendo en Alemania estaban cuidadosamente colocados.
Me acerqué lentamente hacia él, movida por un amor que me hacía sentir completa.
Mis dedos se deslizaron suavemente