Ni el dolor en mi labio pudo quitarme la sonrisa de la Cara.
¡Estoy de camino a mi casa!
A Marshall no le hace la misma ilusión que a mí, no ha cambiado su mala expresión todo el camino y tampoco ha dejado de quejarse, pero eso no me arruinara mi buen humor. Veré a mi padre y a los mellizos ¡Cómo extraño sus tonterías!
Pude ver la entrada al pueblo, sentí ganas de llorar, había olvidado como se veía un pueblo normal lleno de gente normal, había olvidó como se sentía un día normal siendo una ado