—¡Brent, detente, no lo hagas! —le impidió subir al auto.
—¿Por qué no hacerlo?, es lo que quieres, incluso hasta yo mismo. Ya estoy cansado Sally, de esperar a que esto vuelva a funcionar o a que tú decidas cuando sorprendernos con tu último golpe. Te amo demasiado, pero quiero ser yo mismo quien ponga un punto y final, hacer lo que no pude hacer por falta de pelotas en su momento. Fui un cobarde egoísta que pensó en sí mismo, que no pensó en ti y que prefirió callar y casarse con una mujer s