Capitulo XXXV: Cada uno en su lugar.
Todas las miradas estaban puestas sobre ella, sentada a la cabeza de la gran mesa de reuniones de la constructora Malvorich, su expresión sería hacía que los ejecutivos se sintieran incómodos, estaba sentada, con un bolígrafo en la mano; jugando con el, presionando una y otra vez el pequeño botón del lapicero.
Estaba de mal humor, eso era innegable, llevaban más de 16 minutos esperando a la persona faltante en esa reunión, el otro accionista: Armando Malvorich, quien parecía haber tomado aquell