DARIAN
El grito que retumbó desde el ala de maternidad del hospital, no fue de un guerrero cayendo en batalla ni de una amenaza enemiga: fue la Beta Elena, compañera de Kai, entrando en la fase final de un parto que llevaba catorce horas haciendo temblar hasta las paredes de la casa principal.
En el pasillo exterior, los demás Betas y el séquito de la casa caminaban de un lado a otro como almas en pena. Pero al frente de la puerta, la verdadera tormenta la protagonizábamos Lyra y yo.
—¡Te digo