LYRA
El Gran Salón del Consejo Regional parecía una corte de inquisición.
A las tres de la tarde, la mesa semicircular de mármol negro estaba ocupada por los doce Alfas de las manadas del sur y sus ancianos consejeros. En el centro de la sala, presidiendo la asamblea con una sonrisa de victoria contenida, estaba el Alfa Silverwood.
Darian y yo cruzamos las pesadas puertas de bronce al mismo tiempo.
Íbamos vestidos a la altura del desafío: trajes de gala, negros como la noche, con las insignias