LYRA
Entramos a la casa principal deslizándonos por la puerta trasera como dos sombras. Nyx y Fenrir subieron las escaleras a paso firme, asegurándose de que nadie nos descubriera en cuatro patas.
En cuanto cruzamos el umbral de mi habitación, la luz de la mañana iluminó el desastre: la ventana rota y el desorden que dejó mi loba en su huída. No lo pensé dos veces. Volví a mi forma humana de inmediato y corrí hacia el vestidor para cubrirme.
Me puse ropa interior y una bata de seda antes de dar