Alma
Me sentía súper feliz porque Gabriel estaba completamente fuera de peligro. No podía creer que al fin mi pequeño estuviera bien y fuera de cualquier problema. Estábamos en su cuarto, y yo estaba a su lado, viendo su carita sonriente. Además, Miguel también estaba allí, trayendo regalos para hacer aún más feliz a Gabriel.
— Ya me quiero ir a casa — dijo Gabriel con un puchero.
— No te preocupes, mi amor. Esta noche nos quedaremos los dos, pero mañana irás a casa — respondi con ternura.
— ¿T