Escogí un vestido en tono vino con los hombros caídos y un pequeño escote. Es largo y me cubre hasta los tobillos. El cabello recogido y perfectamente cepillado. Porto mi anillo de compromiso y varias joyas adornan mi cuello, soy todo lo que la primera dama debe ser. Sin embargo, por dentro estoy gritando.
Me encuentro del brazo de Miguel mientras él charla amistosamente con los hermanos mayores de Francesca. Nos encontramos cenando en la mansión Lombardi. Es la cena de bienvenida que organizó