Alma Méndez.
No recordaba con exactitud lo que había ocurrido la noche anterior. Solo recordaba que empeñé mi anillo y me dirigí a una habitación de hotel, después no supe nada más de mí.
Desperté en una cama de clínica, rodeando los ojos al percatarme de que Marko se encontraba en la habitación, dormido en un sillón. Él era la última persona que deseaba ver en ese momento.
Al verme, abre los ojos, se acerca a mí, lanza un bostezo y toma mis manos. Me mira y esboza una sonrisa en su rostro.
—Al