Narrador
Greta no solo sostenía en sus manos el dinero destinado a la inmobiliaria, sino también las instrucciones sobre cómo debía comunicarse con Magdalena; esa era la condición impuesta por Charlotte para poder hacer efectivo el cheque. La mujer estaba sumamente nerviosa, con el corazón hecho trizas y completamente desorientada. En el fondo, sabía que se había enamorado de aquel hombre mayor, quien la había llevado a la cama en múltiples ocasiones utilizando engaños, prometiéndole un mundo l