Charlotte
Me sentí reconfortada por lo que estaba experimentando en mi interior. Cerré la puerta de mi despacho y le puse pasador, luego me dirigí al bar y saqué una botella de vino. Con una sonrisa de oreja a oreja, me serví una copa llena del delicioso licor y brindé conmigo misma.
“¡Salud por lo que está dejando de doler!” Pensé mientras me la bebía de un solo sorbo. Después, saqué un espejo de mi bolso y retoqué mi maquillaje. En ese momento, comprendí más que nunca que no podía seguir sie