Marcus ya tenía alrededor de diez minutos despierto, había pensado en levantar a Craig también, pero se veía tan lindo durmiendo que no se atrevió a perturbar sus sueños.
Había muy poca luz, el sol aún estaba oculto tras las nubes por lo que la luz que se filtraba por la ventana era casi nula. De hecho, el día pintaba para estar nublado todo el tiempo.
La habitación había adoptado unos tonos grises y una ligera luz blanca, Craig tenía la sabana cubriendo hasta sus caderas, con la espalda descub