Mundo ficciónIniciar sesiónAl colgar la llamada, Kanji me miró y le ordenó a sus hombres a salir de la habitación.
—¿Por qué no jugamos otro juego? —su mirada solo emitía un gran desprecio y odio hacia mí.Si este tipo de juegos continúa, me terminará matando.—Detente, ¡por favor! —mientras suplicaba, él se dirigió a la caja de metal que estaba en el suelo.Cuan






