SAMUEL
La noche avanza. Las antorchas parpadean como estrellas caídas en la arena, y la fogata central crepita con un calor que abraza sin quemar. El mar sigue susurrando al fondo, testigo eterno de este momento que parece sacado de un sueño.
Gael, Bastián y Lucas no han dejado de tocar ni un segundo. Sus dedos recorren las cuerdas con una energía que contagia, y los invitados bailan alrededor de la fogata como si el tiempo no existiera. Las parejas giran, las faldas vuelan, las risas se mezcla