María alzó la cabeza para mirar a Manuel, sintiéndose acalorada por sus caricias, rápidamente intentó retirarse.
Manuel, con ojos agudos y manos rápidas, sostuvo la parte posterior de su cabeza y, inclinándose, selló sus labios pálidos pero suaves de manera dominante, saboreando su sabor de manera imperativa.
—Um… —María lo miró atónita, con el rostro sonrojado.
¿Qué le pasó?
¿Por qué, de repente, sintió menos resistencia a sus besos y más anticipación?
La mirada inocente y confusa de sus ojos,