El padre le preguntó: —¿Cómo es que firmaste con la huella de sangre?
María también quería preguntarle a su padre.
Papá, ¿por qué insistías en que rompiera nuestra relación padre-hija?
María se sentó entre montones de documentos, con la cara escondida entre las rodillas, lágrimas silenciosas resbalando por su rostro.
Manuel la miró con dureza. Ella parecía una avestruz sin escapatoria, metiendo la cabeza en la arena, pensando que así podría evitar toda la tristeza y desesperación.
La lástima