Al escuchar las descaradas palabras de Manuel, en el mismo instante, el cerebro de María se sintió como si estuviera privado de oxígeno, envuelto en una niebla, todo en blanco.
Si tuviera que describir su estado de ánimo en ese momento con una frase, usando la expresión común de Daniela: ¡Diablos, los hombres, cuando tratan a las mujeres que les gustan, o están en la cama, o están pensando en estarlo, todo es una maldita táctica.
Aunque las palabras sonaban un poco crudas, realmente expresaban s