—Todo está listo—Santiago se desplomó en el sofá, lanzando una mirada cargada de ironía a Manuel. Con un tono burlón, le dijo: —Manuel, obviamente ya tienes a la señorita García bajo control, ¿entonces por qué me haces mandar a Nicolás con ella? No tiene sentido.
Manuel, con su habitual frialdad, contestó:
—Es para que ella se dé cuenta de que con Nicolás no tiene futuro.
En el juego del amor, Manuel no tenía piedad con los rivales.
Santiago, que había crecido junto a Manuel, conocía bien sus m