Las cortinas del hotel eran muy pesadas y llegaban hasta el suelo. Las personas que se escondían detrás de ellas eran prácticamente invisibles si no se miraba con atención.
Detrás de las cortinas, María luchaba con todas sus fuerzas.
Nicolás tenía firmemente agarradas sus muñecas por detrás, y ella no podía liberarse en ese momento. Mirando la mirada juguetona y salvaje de Nicolás, su corazón se hundió de repente.
—No me toques—María estaba llena de vergüenza y rabia, ya no podía mantener su com