Obtuvo una respuesta precisa y la sonrisa de Luisa se hizo más profunda. Tomó una gran bocanada de aire y, sonriendo, se despidió de Balbino.
Cuando llegó a la puerta, escuchó a Balbino contestando el teléfono: —Bien, una vez estés allí, busca la oportunidad y actúa. Recuerda, asegúrate de resolverlo completamente, por ahora, él no puede moverse fácilmente, no le causes problemas innecesarios.
¿Qué asunto tenía que resolver?
¿Quién no podía moverse fácilmente?
Al escuchar eso, el cuerpo de Luisa