PDV de Katerina
Habían pasado tres horas. Ciento ochenta minutos esperando a que un Mauricio sano y salvo apareciera y me sacara de mi estado de ansiedad.
Recorría de un lado a otro la gran sala de estar de Mauricio, dando vueltas por el cuarto. Me roía las cutículas, me quedaba contando. El smart TV zumbaba en algún lugar detrás del tictac de números en mi cabeza.
Durante tres malditas horas, esto era todo lo que había estado haciendo.
Me estaba volviendo completamente loca.
"Tenemos que llama