***NARRA CAMILO***
Monterrey, Nuevo León
Mis días recluido en la cárcel, cada momento, me estaban pesando más y me amenazaban poco a poco con destruirme, me sentía muy mal y la noche de ese domingo, no podía dormir nada y lo peor que, no podía leer ni hacer otra cosa, pues apagaban las luces y sólo te quedaban dos opciones o dormir o no hacerlo, en mi caso tenía que intentarlo, pero al parecer Nick tampoco podía dormir.
–Camilo, ¿Estás despierto amigo? – Preguntó Nick, desde la litera de abajo