Faltan solo treinta minutos para que se acabe mi turno, hace unas cuantas horas fue el alba y el sol ilumina cada espacio del hospital, un pequeño rayo de luz le da directamente al rostro de mi pequeño paciente, así que coloco mi mano para evitar que la luz lo despierte. Estuve junto a él un par de horas monitoreando su corazón, tratamos de descubrir una pequeña anomalía que le produce mucho dolor, pero requiere constante chequeo. Así dormido, se parece aún más a Christian, debo verlo, es una t