—Debió ser muy duro. —Dije sujetando su mano.
—Lo fue, querida. Lo fue. Casi pierdo la cabeza mientras estuve en la calle. Incluso cuando me ingresaron al centro de rehabilitación, yo solo quería regresar ahí, sentía que todo estaba perdido para mí, que no valía la pena, no quería recuperarme. — Susurró lo último mientras limpiaba sus lágrimas.
—La madre de Max debió ser una mujer muy considerada.
—Lo era, siempre tenía las palabras adecuadas, además. Me ayudó a buscar a mi hija, me dio pala