Despierto ya descansada después del agitado y loco día de ayer, Noah no está en la cama pero siento ruido en la cocina, ojalá Dios quiera que no esté haciendo el desayuno porque su comida es horrible.
Luego de ducharme, me dirijo a mi cocina y Noah tiene unos wafles con miel perfectamente hechos lo que me sorprende, parece que esta vez su comida si es comestible.
— Buenos días, Dr. Miller — lo saludo con un corto beso.
— Te levantaste justo a tiempo dormilona, esta mañana pedí unos waffles en