97. Sensaciones
[Diego]
Puedo sentir las manos de Valle acariciando mi pecho por debajo de mi playera provocando que todos mis sentidos se alarmen y me hagan querer más. Esta vez ni hemos llegado a la cama, simplemente me dejé caer sobre el sofá y ella se sentó sobre mí para besarme lentamente con ese sabor a miel de sus labios, del que ya soy adicto. Las manos recorren de abajo hacia arriba y después desaparecen un poco en mi cuello mientras yo la acerco a mí y puedo sentir su pequeño vientre.
—Te amo Valle