96. Mi hogar es Valle
Por primera vez, las horas con Sam se me han hecho eternas y no puedo dejar de pensar en Valle y en lo que debemos hacer hoy por la tarde. Debo admitir que he checado el reloj miles de veces, tratando de dar la señal de que es necesario que me desocupe ya. Mientras llevo a Sam a su hotel, me platica de todo lo que me he perdido por “ser esposo” y alejarme de Argentina que, si me preguntan a mí, no me he perdido de nada.
—¿Subes?—pregunta.
—No Sam, me tengo que ir, mi esposa me está esperando