Mundo ficciónIniciar sesiónAl final de la tarde, cuando el aire comenzó a enfriarse, se encontraron sentados en un banco con vista al puerto. Las luces de los barcos parpadeaban y el murmullo de la ciudad les envolvía. Valentina, decidida, tomó la mano de Alessandro.
—Quiero conocer toda tu historia, Alessandro. Cuando estés listo para compartirla—, susurró.
Él la miró fijamente, con sus ojos azules como un mar embravecido. En su silencio, Valentina entendió que las verdade







