Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl estrepitoso sonido del timbre dio la señal de que podíamos retirarnos de la institución. Justo como Lucas dijo hacían seis horas: Jaime estaba esperándome para llevarme a casa.
—Buenas tardes señorita Natasha—Me saludó cordialmente cuando me vio acercarme al coche negro.
—Buenas tardes Jaime ¿Cómo estás?
—Muy bien ¿y usted?
—También.
—El señorito Lucas me pidió que la llevara a su hogar.
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