Mundo de ficçãoIniciar sessãoTritiriiii triritiriiiii tiritriiii
Era el primer día del curso y obviamente mi despertador había recuperado su odioso trabajo. Pero esa vez no fue él el que me hizo pasar por la peor de las torturas. Esa vez fue mi madre. No había acabado mi reloj de sonar y ya estaba ella abriendo de par en par las cortinas.
—Vamos Natasha.
—Cinco minutitos más.
—Nada de minutitos.¡Vamos!—Me zarandeó—Vas a llegar tarde y es tú primer día de







