Mundo ficciónIniciar sesiónUn mes después...
Habían iniciado las vacaciones de verano ¡Por fin! Había sido un curso escolar muy difícil: muchas tareas extraescolares y exámenes. Lo que más me emocionaba era que podía dormir hasta las doce del día. Al señor despertador lo desprogramé. Lo guardé dentro de una caja, la cual puse dentro de una mochila que luego tiré en el rincón menos utilizado de mi clóset. Sí, una completa estupidez, pero una noche soñé que el despertador cobraba vida y me mataba mientra







