Alessandro
Cada vez que beso a Carrie, siento cosas.
Ha sido así desde el primer día que nos conocimos.
Esas cosas que siento son las razones por las que pierdo la razón.
Y cuando nuestros calores se unen, cuando siento lo ansiosa que está por mí, me convierto en un tonto.
Un completo tonto.
Si no hubiera tenido cuidado estos últimos días, creo que en algún momento me habría postrado a los pies de Carrie.
Todas esas veces que ella mostró descontento por las cosas que hice, yo habría caído de rodillas y habría pedido su absolución si mi orgullo no me hubiera detenido.
Pero ahora mismo no creo que pueda soportar mantener mi orgullo.
Estaba ahuecando ambos lados del rostro de Carrie, y la forma en que me dio acceso con delicadeza me dio vueltas la cabeza. La forma en que sus deliciosos labios respondieron a mi beso y la forma en que tiró de mi camisa fue suficiente para hacerme perder la última razón que me quedaba.
Tampoco ayudó que su pecho estuviera desnudo, pero pronto usé eso a mi f