Laia
Escucho como Pol y David sé molestando entre ellos, cuando el español se fija en la hora, se gira hacia mí
—Vamos, tenemos cosas que hacer —Asiento —David, tú quedas a cargo —Él se ríe y asiente.
—Un placer haberte conocido, Laia —Le doy una sonrisa.
—Igualmente —Ambos salimos del lugar para subir al auto, un Ferrari, la primera vez que lo vi, quedé muy sorprendida, ahora me daba un poco igual.
En menos de 20 minutos llegamos a un centro comercial, había bastantes personas.
—Primero i