Laia
El domingo, solo había sido dormir, dormir a gusto, había cocinado en la mañana, y en la tarde para almorzar habíamos pedido comida, porque queríamos descansar el resto del día, ya el lunes Pol iría a trabajar, para comenzar una semana muy movida.
—¿Vas a pedir sushi? —Le pregunto cuando lo veo concentrado en el celular.
—Sí, aunque mamá me dijo que mañana te acompañaría hacer el mercado para que no pidamos tanto.
—Sí, así aprenderé a cocinar, aunque tú no almuerzas ni comes en casa, ¿