Laia
Lloré y lloré, fueron horas en donde mi cuerpo solo era capaz de llorar, tanto lloraba que Pol tuvo que llamar a Nicole para tratar de consolarme, ella no consiguió calmarme, lo único que sentía era dolor por lo que pasaba.
Luego de casi tres horas de llorar sin parar, me quedé sin lágrimas, y en un cuarto oscuro mire un punto fijo, absorta en muchos sentimientos, no podía evitar sentir dolor por todo lo que me estaba pasando.
¿De verdad me quedaría sin mi madre? Sí, mi mamá era una pers