Pol
Estaba sorprendido por semejante beso que nos habíamos dado y la mirada que tenía Laia me hacía entender que estaba igual que yo, sin embargo, no podía seguir, porque si lo hacía no iba a parar, esta vez lo quería hacer bien.
—Mira, comamos en este lugar —Me dice ella, puedo notar sus mejillas rojas por el beso que nos habíamos dado, esta mujer tenía algo que me hacía caer siempre que podía, estaba a sus pies.
—Sí —Le digo sin dejar de verla, era preciosa, en todo el sentido de la palabra,