Laia
El primer día en la cabaña había sido asombroso, la forma en que Pol me había tratado me hizo sentir cosquillas, aunque me hizo sentir tan tranquila que caí profundamente por esa misma emoción.
—¿pasaste buena noche? —Lo primero que veo es a Pol, fuera de la habitación con su laptop, trabajando, aun así pregunta sobre mi noche.
—Sí, gracias —Nos habíamos quedado hasta tarde viendo películas —¿Tú? ¿Hace cuánto estás despierto?
—Desde las 3 de la mañana —Me levanto sorprendida, no había dor