[KEIRA]
Intento mostrarme segura a cada paso que doy hacia ellos, y el agarre firme de la mano de Dane me ayuda más de lo que quisiera admitir. Pero, a la vez, sabiendo lo que todo esto significa para él, una parte de mí duda. Los ojos grises de Clarisa se fijan en mí y de inmediato levanta la mano para saludarme; como un efecto dominó, Salma y Mauricio giran sus cabezas hacia nosotros.
Sonrío. Miro de reojo a Dane… y al notar que no me mira, aprieto su mano para llamar su atención. Él gira el rostro hacia mí.
—Coloca tu mano sobre mi espalda baja —le indico en voz suave.
Y él, sin preguntar, lo hace. Su palma cálida toca mi piel desnuda y un escalofrío me recorre la espalda. No sé si es por él o por la intensidad de las miradas clavadas en nosotros… pero mis nervios se disparan.
Intento ignorar a mis exsuegros temporales. Es difícil. Mauricio con sus pantalones de vestir y su eterna camisa negra, y Salma con un vestido rojo diminuto—claramente escogido para robar todas las miradas—so