[DANE]
Mi vida últimamente se resume en trabajar, llegar a casa para seguir trabajando y repetir lo mismo los fines de semana. Nada nuevo. Al menos no hasta que el infarto de mi padre me obligó a detener mi rutina. Desde entonces, mis días se dividen entre apagar incendios laborales y visitarlo, primero en el hospital y ahora en su casa, donde debe guardar reposo por orden estricta de los médicos. Mi padre, claro, intenta levantarse cada dos por tres con la excusa de que “tiene cosas importante