[KEIRA]
Miro la hora en la pantalla de mi celular y una punzada de inquietud me atraviesa el pecho. Once de la noche. El silencio del departamento pesa más de lo habitual y, sin poder evitarlo, los pensamientos comienzan a desordenarse en mi cabeza. ¿Dónde estará? ¿Y si le pasó algo? No quiero convertirme en esa esposa que llama a cada rato, la que necesita comprobar constantemente que todo está bien, pero después de lo de Sara mis miedos se han vuelto más grandes, más ruidosos, más difíciles d