NO SERÁ FÁCIL
[KEIRA]
Después del acalorado amanecer con mi esposo, tal y como se lo prometí a Sara, aquí estamos las dos sentadas en la sala de espera de la clínica, aguardando a que mi doctora pueda atenderla.
El lugar es tranquilo, casi demasiado silencioso. Las paredes blancas, el suave olor a desinfectante y el murmullo lejano de voces detrás de otras puertas crean ese ambiente particular de los consultorios médicos donde todo parece ocurrir con cierta cautela, como si incluso las emocione