Michael
Natalie se queda en silencio, evaluándome, y por primera vez siento que está de acuerdo con su madre.
—Aquí tengo el recibo si no me cree —le digo sacando el papel que Axel dejó al lado de la caja. Todo debía ser legal, de otro modo sería muy sospechoso.
—Victoria —dice el abuelo evitando que me arranque el papel de las manos—. Ya déjalo en paz. Pasemos al comedor, me muero de hambre. Natalie, querida, ¿puedes ponerlo en mi oficina, por favor?
—Claro abuelo. Michael, ¿me acompañas? —pre