Mundo ficciónIniciar sesiónLeonardo caminó hasta ella con una bandeja en las manos. Natalia lo miró esperando descifrar que pasaba por su mente. Él mantuvo la misma expresión en todo momento. No parecía molesto, pero tampoco contento.
—Traje el desayuno —informó él.
—Yo... —Natalia se recordó ser más amable esta vez—. Gracias.
Se acomodó mejor en la cama y Leonardo puso la bandeja sobre sus piernas,







