Zahid llegó a los barrios bajos, todas las personas que se encontraban ahí lo vieron. Él contrastaba con aquel ambiente que, a pesar de ser lúgubre como el dragón del desierto, no eran ni siquiera comparados.
—No quiero que te arriesgues demasiado —su tío se acercó y lo miró con autoridad —si algo te llega a pasar, tu madre me va a despellejar vivo.
—Así que ahora su relación ya tiene ese nivel —Zahid sonrió con burla y con la ceja alzada —vaya, espero tan siquiera que puedas avisarme cuando se