Kenna al ver que los miembros de seguridad estaban a punto de recoger las cosas, se separó de Zahid.
—Quiero que se detengan en este momento —ella ordenó con voz firme —aquí nadie se va.
—Kenna, no hagas esto.
—Zahid, tenemos que hablar —ella miró al mencionado y habló con firmeza —. No puedes hacerle caso a todo lo que Selim te diga y solo porque te conviene. Él, a pesar de todo, sigue teniendo una importancia muy grande en mi vida.
—Hagan lo que ella les pide —Zahid ordenó con una voz ronca y