Los guardaespaldas se pusieron un tanto nerviosos, ya que eran conscientes de la persona que hacía esta advertencia. El dragón del desierto no era alguien que se pudiera tomar a la ligera.
—Zahid, vas a asustar a los empleados. No es necesario que los amenaces de esa manera.
—Kenna, no es una amenaza, es una advertencia de lo que va a pasar en caso de que a ti te pase algo.
—No me va a pasar nada —ella miró a los miembros de seguridad —. No quiero que se angustien de más, ustedes son muchos y s