Zahid miró como Devika tomó su celular, él la detuvo porque tenía cierto temor de que su pequeña hermana cometiera una imprudencia.
—¿Qué crees que haces, Devika?
—Pienso llamar a Kenna, no sé cómo un hombre que es el sinónimo de la brillantez no se le pudiera ocurrir llamar a la mujer que quiere —Zahid intentó hablar y su hermana puso su mano en la boca —no me salgas que no la quieres porque ambos sabemos que eso no es cierto, amas a la señorita Rizik al punto que ni siquiera te atreves a llam