Miré las puertas de la mansión Rizik, el vigilante se acercó a nosotros y él no me había visto, así que pude ver que lanzó un largo suspiro al ver el coche de Zahid.
—¿Te fijas? Esto es lo que pasó gracias a tu abuelo, no puedo creerlo.
—Esto lo estás pasando porque te pusiste de terco con esa locura de que no mereces ser amado, que me rechazabas y al final cruzaste todo el mundo para venir a arreglar el reguero que hiciste.
—Querida, yo soy la perfección andante —Zahid me miró con una sonrisa